Parroquia de la Inmaculada Concepción
Logo
 
                      "Sin fé no hay teología". ------ (Juan Pablo II) -----          
 MINISTROS DE LA EUCARISTÍA
 
 

La Iglesia ha motivado siempre la participación del enfermo en la santa comunión. Es antiquísima la costumbre de llevar el Cuerpo de Cristo, a los impedidos de participar personalmente en la eucaristía: presos, discapacitados, enfermos, ancianos, moribundos. Así lo atestiguan textos antiguos y el martirio del joven san Tarcisio, en el año 257. De esta caridad cristiana surge la reserva del Santísimo en el sagrario. Y este es su fin principal. 

  En nuestros días, la Iglesia quiere (y debe) seguir ofreciendo este auxilio de gracia a enfermos y ancianos en su domicilio y en los hospitales y centros de internación. 

  

 Pero consciente de que ha de ver al enfermo en todas sus dimensiones (física, emocional, intelectual, social y espiritual), la comunidad de Cristo está redescubriendo, cada vez con más intensidad, el potencial humano, testimonial, misionero y evangelizador de la pastoral de la salud. Por eso, está impulsando esta pastoral de una manera orgánica, integral. (En especial en nuestra diócesis y en particular en el ámbito de nuestra parroquia). 

  

 Conforme a este ministerio de la pastoral de la salud, se ha de considerar a los agentes pastorales que llevan la santa comunión a los enfermos, llamados ministros/as extraordinarios de la eucaristía o también comunión, diferenciando así mas claramente al sacerdote, ministros de la eucaristía, del “portador de Cristo sacramentado”. 

  

 La jerarquía de la Iglesia aprobó los ministerios laicales instituidos, confirmándolos como una gracia al servicio y enriquecimiento espiritual del pueblo de Dios. 

  

 El Código de Derecho Canónico (1983) (c. 230.3) se explicita la identidad de los ministerios: son laicales, por lo tanto no clericales; no ordenados bajo ningún sacramento; son temporales y extraordinarios, específicos. 

  

 Desde 1973, a los obispos se les autorizó permitir a los laicos católicos la distribución de la santa comunión durante la misa y llevarla a los enfermos. Nacían los ministros/as extraordinarios de la comunión. 

  

 Jesús felicitó a los “voluntarios del amor” que trasladaron al paralítico en camilla (Mc. 2, 1-12). Dio el modelo de cómo debe ser la relación con el prójimo que sufre, en la parábola del Buen Samaritano, (cfr. Lc. 10, 25-37). 

  

 Ofertó las claves de una maravillosa espiritualidad: ver en el enfermo a Cristo, ser Cristo para el que sufre y hacer de este encuentro un momento místico (cfr. Mt. 25, 31-46).

  

 El ministro (como todo agente de pastoral de la salud) debe identificarse progresivamente  con Cristo, buen samaritano. Encontrar la fuente de su espiritualidad en la presencia de Cristo en el enfermo y en sí mismo, mientras presta su servicio al enfermo en nombre de Cristo. Hay cuatro momentos en esta experiencia mística: 

  

 1) La identidad con Cristo misericordioso, en cuyo nombre actúa. 

  

 2) La visión y el reconocimiento de la persona de Cristo en el enfermo. 

  

 3) La fuerza inspiradora: servir como lo haría Cristo, como nos lo haría Cristo. 

  

 4) El servicio prestado al enfermo se convierte en oración, en encuentro místico.

  

 La vivencia de una espiritualidad tan encarnada y encarnatoria es un don que hay que pedir a Dios. Está motivada por la acción del Espíritu Santo que transforma la fe en servicio de caridad hacia los enfermos. Es una espiritualidad que debe ir cristologizando al ministro.

  

 La búsqueda de la espiritualidad y la formación permanente y específica es una necesidad que ayuda a crecer, madurar y perfeccionarse, para desempeñar eficazmente su misión. 

  

 El ministro dedicado al servicio del “cuerpo sufriente de Cristo”, desarrolla su apostolado en el campo tan difícil del dolor, sufrimiento, discapacidad, agonía, muerte y duelo; y en el mayor templo de la cristiandad: el hombre enfermo. La diversidad de situaciones que se nos presentan a veces nos crean dudas, que son motivo de consulta al sacerdote, pero además  nos sentimos mas acompañados que nunca, lo cual nos da tranquilidad, por cuanto el Padre Roberto y el Padre Carlos, asisten en forma permanente a  los enfermos y ancianos, ocasión en la que pueden confesarse y si es del caso recibir la unción de los enfermos. 

  

 Actualmente en forma casi semanal se está llevando la comunión a más de 50 enfermos y ancianos, pero también tenemos necesidades, y una de ellas es que oren por nosotros, para que el Espíritu Santo y la Santísima Virgen nos den la fuerza suficiente, como para perseverar en nuestra misión.

 


SERVICIO DE COMUNIÓN A LOS ANCIANOS Y ENFERMOS
 

Recordamos a los hermanos que la Iglesia tiene un servicio para la Asistencia de los enfermos y personas impedidas de asistir a Misa en la Parroquia y/o las Capillas

No privemos a nuestros familiares y amigos de recibir la Santa Comunión.
Los Ministros de la Eucaristía , previa autorización del Párroco, los visitarán en su domicilio, Hospital, Clínica o Institución donde residan para acercarle al Señor en el Santísimo Sacramento.
  
SOLICITAR Y DEJAR DATOS EN SECRETARIA PARROQUIAL O AL TE: 4290-0527
S. T. de Santamarina 551 - Monte Grande
  
CONTACTARSE CON: mensajes@inmaculadamg.parroquia.org